
El 05 de mayo es una fecha importante como mexicanos al recordar una de las grandes hazañas de nuestra historia: la derrota de las tropas francesas a manos del ejército mexicano en Puebla en 1862. Y ahora será doblemente especial, al menos para el público tapatío, después de la espectacular presentación de los suecos de In Flames la noche del pasado martes, en lo que fue su última aparición como parte de su tour por Latinoamérica en este 2026.

Fotografía Alan Navarro
El recinto elegido para tan magno evento fue el C4 Concert House, lugar que ya lucía prácticamente lleno desde las 20:00 horas cuando la banda mexicana Goddamn Particle subió al escenario para calentar los motores con un sonido técnico y poderoso que logró encender a todos los presentes, mostrando que son un gran exponente del death progresivo que merece una mayor difusión dentro de la escena nacional y, por supuesto, internacional. Sin duda, un gran espectáculo de apertura para darle la bienvenida las leyendas escandinavas.
Y llegó el tiempo. A las 21:00 horas, en un sitio totalmente abarrotado, uno a uno fueron saliendo los integrantes de In Flames, causando una emoción desbordada en los asistentes que terminó por alcanzar su clímax apenas apareció Anders Fridén, líder y vocalista de la banda y un emblema para todos los amantes del melodeath, género nacido en Gotemburgo y del cual son pioneros junto con otras bandas míticas como Dark Tranquility y At The Gates. Una “melódica trinidad”.

Fotografía Alan Navarro
Todo terminó por explotar al escucharse las primeras notas de Pinball Map, tema clásico en el que se vislumbra esa calidad técnica, rapidez y brutalidad que ha caracterizado a la banda a lo largo de más de 35 años de trayectoria. La conexión fue inmediata y Fridén comenzó a alternar la potencia de sus guturales con los cánticos de un público totalmente en éxtasis. La noche ya se sentía épica y apenas estaba comenzando.
La euforia continuó con The Great Deceiver, el cual forma parte de su última producción Foregone y que se llevó la noche, pues también se pudieron escuchar In The Dark, Meet Your Maker y State Of Slow Decay. Todos, por supuesto, fueron más que bien recibidos al grado de que, alentado por el propio Fridén, comenzó a gestarse el mosh pit y el slam entre los presentes que descargaron toda su energía a gritos y empujones.

Fotografía Alan Navarro
No hubo ni un solo momento de descanso. Ni siquiera el clásico encore para dar un pequeño respiro hacia el final, sino que, como si tal cual se tratase de un incendio, arrasó con todo de principio a fin. Solo un mensaje breve, pero poderoso, dio un poco de tranquilidad a la ferocidad de la noche: “Sean buenos, sean amables, respeten y amen a los otros, es lo que más se necesita en un mundo retorcido como este”. Palabras de Anders Fridén que se fundieron con los aplausos del público y dieron pie a lo que fue la última canción de la noche para cerrar de una manera sensacional con Take This Life.

Fotografía Alan Navarro
Tras poco más de una hora y treinta minutos llenos de vigor e intensidad en los que se utilizó hasta la última gota de energía, una sensación de sosiego aparece para dar paso a un periodo de reflexión acerca de tan magistral presentación y se comienza a entender como In Flames, a pesar de más de tres décadas en la escena, es una leyenda viviente, un incendio perenne que deseamos vuelva pronto para revivir esta gloriosa velada.