David Robles
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28 Feb
Canciones de cuna para adultos y música hecha con el corazón: Chloe's Clue en La perla

La noche del viernes, el foro abierto de La Perla se convirtió en una auténtica alcoba para un show up close, o sea, en cortito, casi como una pijamada entre amigos. Con una decoración que evocaba un dormitorio —una camita súper cómoda y detalles delicados que hacían juego con la iluminación rosé— el ambiente estaba dispuesto para un momento musical breve, pero profundamente íntimo, junto a Chloes Clue.

La cantautora valenciana visitó Guadalajara para encontrarse con sus fans tapatíos en La Perla y, bajo esa luz tenue y cálida, ofreció un show bellísimo: corto en duración, pero generoso en emociones y en sus mejores temas.

El concierto estuvo dividido en dos partes. La primera, más melódica y suave, fue descrita por la propia artista como una sección de “canciones de cuna”, desprendidas de su más reciente EP Nanas para adultos. Temas que, aunque relajados, conservan ese toque pícaro, dulce y nostálgico que la caracteriza. Canciones como “Jolín”, quizá la más conocida de la noche, hablan de un rompimiento con un poco de dolor, pero sin drama; como ese alivio que llega cuando terminas algo que sabías que debía acabar, aunque inevitablemente deje una ligera tristeza. O esa sensación de “lo que pudo ser”, comparada con un huevito Kinder sin abrir.

La segunda parte del show fue más directa, más cercana al público. Acompañada por su guitarra y los coros espontáneos de los asistentes, la exponente de este género que ella misma denomina “agro-pop” demostró que, aunque lleve la etiqueta de “pop”, su propuesta dista mucho de lo mainstream. Si algo define la música de Raquel Adalid es su esencia y autenticidad: letras cercanas, fáciles de hacer propias, sin excesivo dramatismo y con ese tono que no teme reírse de la tragedia personal. En lo cotidiano encuentra inspiración para hablar desde el corazón, como lo hace en “Leche entera”.

Temas como “El uniforme” y “Sombrita” alegraron la noche, con una luna de fondo que hacía juego perfecto con el escenario montado. Mientras que canciones como “Sangre en el mantel” recordaron que incluso la tristeza y la soledad pueden recibirse con picardía… y bailando.

La velada culminó con “Quémame”, la canción más icónica de la artista valenciana, quien agradeció a los presentes por darse cita y compartió pequeños obsequios en forma de corazones de peluche, como símbolo de ese gesto tan suyo: regalar el corazón a su público.

Sin duda, fue un show pequeño en formato, pero enorme en emoción; una noche que dejó huella en los melómanos que aman la música hecha con alma.

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