
Este día se confirmó el fallecimiento de Javier "Javis" Martín del Campo, miembro fundador de La Revolución de Emiliano Zapata, una de las bandas más importantes en la historia del rock mexicano y uno de los pilares sobre los que se construyó la escena tapatía.
Con el lanzamiento de "Nasty Sex" en 1971, La Revolución de Emiliano Zapata rompió las fronteras para una banda mexicana, alcanzando un reconocimiento internacional (mucho antes que Luis Migue o Juan Gabriel). Su impacto fue tal que fueron invitados a participar en el histórico Festival de Avándaro, invitación que debieron rechazar por compromisos de agenda, una decisión que la propia banda lamentaría durante el resto de su carrera.

Como muchos músicos de su generación, también enfrentaron la censura y persecución que sufrió el rock mexicano durante los años setenta. Obligados por el contexto, dejaron atrás el rock para adentrarse en las baladas, una decisión que les ganó el rechazo de algunos puristas, pero que también les permitió mantenerse activos en una época particularmente difícil para la música juvenil en México.
Su legado, sin embargo, va mucho más allá de sus propios discos. De forma directa o indirecta, la influencia de La Revolución de Emiliano Zapata puede encontrarse en buena parte de las bandas que dieron identidad al rock dentro y fuera de Guadalajara: Maná, Rostros Ocultos, La Cuca, Plastiko, Disidente, Ray Coyote, Aurum, Laboratorios Moreno, Strawberry Pom y muchos proyectos más que crecieron sobre el camino que ellos ayudaron a abrir.

La historia del rock tapatío está llena de vacíos. Proyectos efímeros, archivos perdidos y décadas de material que jamás fue documentado hacen que reconstruir nuestra memoria musical sea una tarea cada vez más complicada.
En esa búsqueda, en 2022 tuve la fortuna de conocer a Javis. Con la generosidad de quien entiende el valor de la memoria, me abrió las puertas de Zapata Estudio y compartió parte de su historia. Me quedé con la esperanza de volver a coincidir con él para seguir escuchando las anécdotas de quienes construyeron los cimientos de nuestra escena. Lamentablemente, ese día nunca llegó.
Hoy despedimos a un músico, pero también a un testigo de una época irrepetible y a uno de los hombres que ayudó a escribir la historia del rock mexicano. Muchos artistas de las nuevas generaciones, aun sin saberlo, le deben parte del camino que hoy recorren.
Descansa en paz, Javis. Gracias por abrir la puerta y por ayudar a construir la historia que hoy nos corresponde preservar.