
No puedo escuchar a The Neighbourhood sin imaginar algo. Una carretera de noche, una habitación apenas iluminada, una alberca vacía, California, una película en blanco y negro que probablemente termina mal. Y sé que suena muy específico, pero si alguna vez te has puesto los audífonos y has escuchado Wiped Out! completo, probablemente entiendas de qué estoy hablando.

Su música tiene imágenes. Por eso siempre he sentido que escuchar a The Neighbourhood se parece mucho al cine auditivo: te sumerges en una canción y de pronto ya existe una escena en tu cabeza, aunque nadie te haya dicho exactamente cómo debería verse. Creo que por eso también es tan fácil reconocerlos.
El blanco y negro está prácticamente tatuado en la identidad de The Neighbourhood. La casa invertida, las fotografías granuladas, los videoclips, la ropa, las portadas y esa versión mucho más fría de California que construyeron alrededor de sus canciones. Hasta resulta raro pensarlo: California suele vendernos palmeras, atardeceres naranjas, playas y colores cálidos. Ellos tomaron ese mismo lugar y le bajaron la saturación hasta convertirlo en algo completamente distinto.
Después de un tiempo ya no necesitábamos estar viendo un videoclip para asociar esas imágenes con su música. Escuchas el inicio de Daddy Issues y sabes cómo se siente ese mundo. Pasa lo mismo con The Beach, Afraid, A Little Death, R.I.P. 2 My Youth o, sí, obviamente, Sweater Weather.

Sobre esta última podemos fingir que somos demasiado cool para mencionarla porque se convirtió en una canción gigantesca de internet, pero no vamos a hacer eso. Sweater Weather sigue siendo buenísima y, además, es probablemente el ejemplo perfecto de lo que pasó con The Neighbourhood: una canción lanzada en 2013 terminó sobreviviendo mucho más allá de la época en la que nació. Eso también significó que la banda tuvo que aprender a convivir con su propia nostalgia.
Su último álbum antes de la pausa había sido Chip Chrome & The Mono-Tones en 2020. Ahí ya habíamos visto a la banda jugar todavía más con esa idea de construir un personaje y un universo alrededor de un disco. Después llegó la pausa y durante casi cinco años no tuvimos un nuevo álbum de The Neighbourhood. Lo curioso es que su música nunca desapareció con ellos: las canciones siguieron circulando, encontrando nuevas audiencias y apareciendo una y otra vez en internet.
Así que cuando finalmente regresaron había una pregunta inevitable: ¿iban a intentar sonar como el The Neighbourhood que recordábamos? Por suerte, no.
El 14 de noviembre de 2025 llegó (((((ultraSOUND))))), su quinto álbum de estudio: 15 canciones que conservan ese ADN de R&B, indie y alt-pop que siempre ha estado presente en la banda, pero empiezan a jugar con guitarras más grandes, psicodelia y momentos que incluso se acercan al britpop. Hula Girl y OMG abren el disco con una energía distinta; Lovebomb y Planet se acercan mucho más a esas texturas que reconocemos inmediatamente como The Neighbourhood, mientras que Lil Ol Me termina metiéndose en un sonido mucho más distorsionado y agresivo. Luego están canciones como Rabbit y Daisy Chain, que vuelven a ese lado melancólico que la banda sabe manejar demasiado bien.
No siento que estén intentando borrar lo que fueron, pero tampoco están intentando reconstruir 2013. Se siente más como escuchar a una banda regresar a su propio universo después de varios años y descubrir que algunas cosas siguen en el mismo sitio y otras inevitablemente cambiaron. Y, sinceramente, prefiero eso, porque otro Sweater Weather no nos hace falta. Ya tenemos uno.
(((((ultraSOUND)))))+En febrero de este año apareció (((((ultraSOUND)))))+, la versión extendida del álbum, llevando el tracklist de 15 a 20 canciones. Creo que ahí termina de sentirse que este regreso no estaba pensado solamente para recordarnos que The Neighbourhood seguía existiendo. Hay bastante música nueva para explorar qué significa la banda después de la pausa.
Lo que más me interesa de ultraSOUND es que, aunque musicalmente se permiten salir de lugares conocidos, esa sensación cinematográfica sigue ahí. Quizá la película ya no se ve exactamente como I Love You. o Wiped Out!, pero han pasado más de diez años y sería rarísimo que así fuera. Nosotros tampoco somos las mismas personas que escuchaban esos discos.

Tal vez por eso me gusta pensar en ultraSOUND como una nueva escena dentro de la misma película. Reconoces el universo, los personajes y algunas texturas, pero el tiempo ya pasó por todos ellos.
Y aquí viene la parte que personalmente me interesa comprobar en vivo. The Neighbourhood estará este 21 de septiembre en el Auditorio Telmex, como parte de THE WOURLD TOUR. Después de escuchar durante tantos años una banda cuya música siempre me ha parecido tan visual, quiero ver cómo traducen este nuevo universo al escenario.

Y sí, quiero escuchar Daddy Issues, The Beach y Afraid. Obviamente quiero escuchar Sweater Weather con miles de personas porque tampoco voy a fingir demencia colectiva con esa canción. Pero ahora también quiero escuchar OMG, Lovebomb, Planet, Rabbit y descubrir qué pasa con (((((ultraSOUND))))) cuando deja los audífonos y se convierte en algo físico.
Porque quizá esa es la parte de The Neighbourhood que más me sigue gustando después de tantos años: puedo poner una canción suya, cerrar los ojos y ver algo. El 21 de septiembre ya no tendremos que cerrar los ojos.