
"Loca Necia” entra a nuestros oídos con ese teclado con vibes ochenteras, una batería electrónica marcando el paso y de pronto uno siente que acaba de aterrizar en algún rincón perdido del pop mexicano de la era Televisa. Moderatto aparece como fantasma cultural, los dosmiles asoman la cabeza y uno empieza a preguntarse en qué momento la nostalgia anacrónica y la hauntología frutiger metro vuelven a colarse en nuestro algoritmo.
Astrid Yan llega desde Chiapas, ahora instalada en Ciudad de México, con una propuesta que se mueve entre el pop y el rock en español, acompañada por una estética rosa, negra y descaradamente dosmilera. “Loca Necia” forma parte de Limerente, un álbum construido alrededor de esa palabra tan elegante para describir una situación no tan elegante: enamorarse de una idea, hasta que la idea termina ocupando más espacio que la persona, la tan famosa idealización de la que se habla hoy en día.
Y la imaginación es algo que sobra en esta canción: Venecia, Grecia, París, Taylor Swift, besos de Año Nuevo, catorces de febrero y hasta un pomerania que nunca llegó a conocer. Para cuando termina el primer capítulo Astrid ya construyó una relación completa, con todo y vacaciones internacionales, tradiciones románticas y suegros imaginarios, con alguien que básicamente entró a su vida, salió por la puerta y dejó a la fantasía haciendo turnos extra.
Creo que todos hemos pasado por eso: Una relación que apenas empieza y ya tiene futuro; un negocio que todavía no existe y ya tiene sucursales; un proyecto creativo que ni siquiera arrancamos y en nuestra cabeza ya ganó premios. El “hubiera” es una máquina de producir universos paralelos y, cuando uno se da cuenta, ya está haciendo duelo por algo que nunca sucedió. "Puñetas mentales" le decimos más vulgarmente...

Y Astrid reconoce eso con bastante sentido del humor: “Fue mi culpa idealizar” funciona como cachetada autoinfligida, mientras “el tú y yo nunca existió” termina de desmontar toda esa arquitectura romántica. Los pequeños comentarios entre paréntesis ayudan a mantener los pies en la tierra: hay una voz dentro de la propia canción que parece mirar semejante película mental y decir, con resignación, “sí, claro, ¿y qué podía salir mal?”.
Musicalmente, la jugada es sencilla y efectiva: ritmo alegre, bailable y pegajoso, mientras la instrumentación electrónica deja que la voz ocupe el centro. La voz de Astrid es limpia y ligeramente contenida, con un aire que puede recordar muy levemente a Joy Huerta, y funciona particularmente bien cuando la canción deja que el humor de la letra respire.
El contraste termina siendo parte del encanto: mientras la letra está enterrando una relación imaginaria, el ritmo parece insistir en que sigamos bailando. “Loca Necia” es esa canción que podría aparecer en una fiesta justo para acompañar de fondo en ese momento específico en que ya llevas suficientes copas como para empezar a cantar desafinado pero todavía mantienes la cordura suficiente para no hacer tonterías con tu celular.
Probablemente por eso funciona mejor en contextos muy específicos. No es una canción que usarías para acompañar cualquier estado de ánimo, pero cuando aparece el momento adecuado, tiene una misión muy simple : ponerle música a esa pendejada universal de enamorarnos primero de lo que imaginamos y después ser coherentes con la realidad.

El videoclip sigue la misma identidad visual del proyecto, con buen trabajo de dirección de arte y estilismo, aunque su ejecución conserva un aire bastante austero; todavía se siente más cercano a una producción independiente que a esa fantasía pop mediática que la canción evoca musicalmente.
Abreviando todo: Limerente parte de historias personales acumuladas durante años y se convierten en canciones que pueden ser bastante específicas sin quedarse encerradas en la experiencia de quien las escribió. “Loca Necia” habla de un casi algo, pero termina hablando de una costumbre mucho más amplia: la de construir la vida antes de vivirla.
Si quieres conocer más sobre Astrid Yan puedes seguirla en sus redes sociales y en spotify.