
Si creciste escuchando reggaetón, probablemente llevas años cantando canciones de hombres hablando de mujeres.
De la chica que les gusta, la que conocieron en una fiesta, la que quieren llevarse a casa, la que les rompió el corazón o la que todavía no pueden olvidar.
Y pues sí, las cantamos, aunque a veces la persona que nos gustaba también fuera una mujer.
Por eso escuchar a Young Miko se siente diferente, no porque sea la primera mujer queer haciendo música, porque claramente no lo es. Tampoco porque haya inventado una nueva manera de hablar sobre el deseo, más bien porque tomó algo que llevamos escuchando toda la vida dentro del urbano y lo hizo desde su propia experiencia.

A Young Miko le gustan las mujeres, así que les canta a las mujeres. Parece lo más normal del mundo. Y justo de eso se trata.
Hay algo muy sencillo que pasa cuando escuchas una canción de Young Miko: no tienes que hacer ninguna traducción mental.
No tienes que cambiar un pronombre para apropiarte de la canción. No tienes que pensar “bueno, esta parte la voy a cantar como si hablara de una chica”.
La chica ya está ahí. Miko puede verla, desearla, coquetearle, presumir que puede conquistarla o terminar con el corazón roto por ella.
Exactamente las mismas historias que llevamos décadas escuchando en el reggaetón y el trap. Y musicalmente tampoco trata de hacer que esos momentos suenen como algo extraordinario.

Desde sus primeros lanzamientos, y especialmente en Trap Kitty, Young Miko encontró una manera de rapear bastante reconocible: una voz grave, un flow relajado y esa sensación de que nunca necesita esforzarse demasiado para sonar segura.
Puede estar encima de un beat pesado de trap hablando de una mujer y hacerlo con absoluta naturalidad. No hay un anuncio antes, no hay una explicación.
No hay un enorme letrero de “esta es una canción LGBTQ+”. Es una canción de trap. Y resulta que una mujer está deseando a otra mujer.
Cuando hablamos de representación LGBTQ+ en la música, muchas veces terminamos hablando de canciones sobre aceptarte, salir del clóset, sentirte diferente o luchar por quién eres.
Y claro que esas canciones son importantes, pero también queremos canciones para ligar, para cuando alguien te parece guapísima, para dedicar, para escuchar cuando estás empezando a enamorarte y probablemente tomando pésimas decisiones y sí, también canciones para cuando esa misma mujer te rompe el corazón.

Porque la experiencia queer no está formada únicamente por descubrir quién eres, también está formada por algo muchísimo más cotidiano: que te guste alguien.
Young Miko ha contado que cuando comenzó a escribir nunca se sentó a pensar que haría música para representar su sexualidad. Simplemente empezó a escribir sobre mujeres porque esa era su experiencia.
Además, si escuchas la evolución de Young Miko, también puedes notar cómo esas historias han ido cambiando.
En Trap Kitty encontramos mucho más ego, sexualidad, conquista y esa energía de “sé perfectamente que te gusto”. Pero después llegó att.. Ahí empezamos a conocer otra parte de ella. El sonido se abrió mucho más allá del trap y el reggaetón, jugando con hip-hop, electrónica e incluso algunos elementos cercanos al pop-punk.

Su manera de escribir también comenzó a mostrar una Miko mucho más vulnerable. Porque resulta que cuando te gustan las mujeres también te pueden romper el corazón. Quién lo hubiera imaginado, y aunque suene a broma, esa parte también importa.
La representación no solamente está en poder decir abiertamente que deseas a una mujer, también está en poder contar todo lo demás. Extrañarla, enamorarte, tener una relación complicada, pensar que ya la superaste, descubrir que claramente no.
Todas esas historias que la música lleva décadas contando. Solo que ahora no necesitas cambiar a los protagonistas para poder reconocerte.
También sería injusto contar esta historia como si Young Miko hubiera aparecido de repente para abrir las puertas de la música urbana a la comunidad LGBTQ+.
Antes hubo artistas haciendo espacio. Y actualmente hay toda una generación empujando esas fronteras desde lugares diferentes. Young Miko simplemente ocupa una posición bastante particular dentro de ese movimiento porque consiguió llegar a un nivel enorme de popularidad sin dejar esa parte de su identidad atrás.
Ha trabajado con artistas como Bad Bunny, Karol G y Feid, mientras sigue escribiendo canciones donde una mujer puede ser el objeto de deseo sin que eso necesite convertirse en una explicación sobre su sexualidad.

Para quienes crecimos sin escuchar tantas historias así dentro del mainstream latino, verlo ahora tiene un peso diferente. Porque tal vez una adolescente que escucha a Young Miko hoy no tenga que pensar demasiado en ello. Quizá simplemente escuche una canción que le gusta, la cante, se la dedique a la chica que le gusta y siga con su vida.
Y qué bonito que pueda ser así de sencillo.
Ahora vamos a poder escuchar todo eso en vivo.
Young Miko llegará a Guadalajara el próximo 17 de septiembre para presentarse en la Arena VFG como parte de Late Checkout.

Y sí, obviamente será una noche para escuchar trap, reggaetón, cantar, bailar y probablemente quedarnos sin voz, pero también me gusta pensar en todas esas mujeres cantando canciones sobre otras mujeres. Algunas irán con sus amigas. Algunas con sus parejas. Otras simplemente porque les encanta Young Miko.
Sin tener que explicar absolutamente nada, porque uno de los mayores logros de la representación es llegar al punto en el que una mujer pueda subir a uno de los escenarios más grandes, cantar sobre otra mujer y que nuestra reacción sea simplemente: “Esta canción está buenísima”.